
Pollo al horno chileno
El pollo al horno chileno es una preparación clásica de la cocina familiar, sazonada con ajo, orégano, comino y ají de color y horneada junto a cebolla y papas hasta quedar dorada y jugosa. Una receta sencilla y abundante, habitual en los almuerzos caseros.
Tiempo de preparación: 1 hora 30 minutos
Porciones: 6
Región: Chile
Ingredientes
- 1 pollo entero de aproximadamente 2 kg
- cortado en presas
- 1 kg de papas
- 2 cebollas
- 4 dientes de ajo
- 2 cucharadas de aceite
- 1 cucharadita de ají de color
- 1 cucharadita de orégano
- 1/2 cucharadita de comino
- 1/2 taza de vino blanco
- 1/2 taza de caldo de pollo o agua
- Sal a gusto
- Pimienta a gusto
- Perejil fresco para servir
Preparación
- Precalentar el horno a 200 °C.
- Lavar y pelar las papas. Cortarlas en trozos medianos. Cortar las cebollas en pluma gruesa.
- Colocar las presas de pollo en una fuente amplia para horno y condimentarlas con sal, pimienta, ajo picado, orégano, comino y ají de color.
- Agregar el aceite y frotar bien las presas para distribuir los condimentos.
- Distribuir las papas y las cebollas alrededor del pollo y condimentarlas ligeramente con sal y pimienta.
- Agregar el vino blanco y el caldo en el fondo de la fuente.
- Llevar al horno y cocinar aproximadamente 1 hora y 15 minutos, dando vuelta las presas a mitad de la cocción y bañándolas ocasionalmente con sus propios jugos.
- Continuar horneando hasta que el pollo esté completamente cocido y tenga una superficie bien dorada. Las papas deben quedar tiernas y ligeramente tostadas.
- Retirar del horno, dejar reposar unos minutos y servir acompañado de las papas y cebollas, agregando por encima un poco del jugo de cocción.
- Terminar con perejil fresco picado.
Tradición y cultura
El pollo al horno ocupa un lugar habitual en la cocina familiar chilena y ha sido durante décadas uno de los platos clásicos de los almuerzos de domingo y reuniones familiares. Su preparación admite numerosas variaciones según cada hogar, especialmente en los aliños y acompañamientos. Las papas cocinadas en la misma fuente absorben los jugos y condimentos del pollo, convirtiéndose para muchas familias en una parte tan importante del plato como la propia carne.
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