Calzones rotos chilenos tradicionales, receta chilena tradicional

Calzones rotos chilenos tradicionales

Los calzones rotos son una preparación clásica de la repostería casera chilena. Crujientes por fuera y suaves en su interior, se preparan con una masa aromatizada con limón, se fríen hasta dorar y se sirven tradicionalmente espolvoreados con azúcar flor.

Tiempo de preparación: 45 minutos

Porciones: 8

Región: Chile

Ingredientes

  • 3 tazas de harina
  • 2 cucharaditas de polvos de hornear
  • 1/2 taza de azúcar flor
  • 2 huevos
  • 60 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 1/2 taza de leche
  • aproximadamente
  • Ralladura de 1 limón
  • 1 pizca de sal
  • Aceite para freír
  • Azúcar flor para espolvorear

Preparación

  1. En un recipiente mezcla la harina con los polvos de hornear, el azúcar flor y una pizca de sal.
  2. Agrega los huevos, la mantequilla y la ralladura de limón. Mezcla los ingredientes y añade poco a poco la leche hasta formar una masa suave y manejable.
  3. Amasa brevemente sobre una superficie ligeramente enharinada hasta obtener una masa homogénea.
  4. Estira la masa con un uslero hasta dejarla de aproximadamente medio centímetro de grosor.
  5. Corta rectángulos de unos 5 por 10 centímetros. Haz un corte longitudinal en el centro de cada uno, sin llegar a los extremos.
  6. Pasa uno de los extremos de cada rectángulo por el corte central para formar la característica figura de los calzones rotos.
  7. Calienta abundante aceite a temperatura media y fríe los calzones rotos en pequeñas cantidades hasta que estén dorados por ambos lados.
  8. Retíralos y déjalos escurrir sobre papel absorbente.
  9. Espolvorea generosamente con azúcar flor y sírvelos tibios o a temperatura ambiente.

Tradición y cultura

Los calzones rotos forman parte de la tradición de la repostería popular chilena y están especialmente asociados a los meses fríos y a las tardes de invierno. Su particular nombre se relaciona con la forma de la masa, cuyo corte central permite torcer uno de sus extremos antes de freírla. Durante generaciones han sido preparados en los hogares y también vendidos en panaderías y puestos callejeros, acompañando frecuentemente una taza de té o café.

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